
Las corrientes musicales están atadas al paso del tiempo, la mezcla y la sociologización de su arte. Se sobrevive, con mejor o peor fortuna, entremezclándose, muriendo, renaciendo, apareciendo y desapareciendo sin que todo tenga demasiado sentido. El avance es la mezcla, mezclar y volver a mezclarlo todo, sean ritmos africanos, kraut, psicodelia o música de tuna. Ese nuestro “indie” quizás sea el paradigma, el efecto, o la causa de ello, ya que su misma razón de existencia es un gran nivel de indefinición y heterodoxia.
En el plano social del que hablaba, las modas (y con ella esa suerte de hiper-moda que es el indie) siempre tienen algo de problemático: convierten el escuchar música en algo social. Lo cual, en si, no es malo, obviamente, pero puede tener sus consecuencias para la percepción del arte en si. A nadie sorprende ni hoy ni nunca la existencia de "seguidores" que ni entienden, ni sienten, lo que escuchan. No nos engañemos: quizás en cierto grado una cosa quite la otra. Las modas convierten el conocimiento de la música en simbología distintiva de un grupo, con un sentido más sociológico que artístico. No es muy distinto que llevar una determinada ropa, o de un tatuaje: la base siempre es la misma, la diferencia entre el nosotros y el ellos.
Los casos son un buen antídoto contra todo esto. ¿Qué son los casos? Los que sobreviven a los estilos y al tiempo. Son esas personas (o grupos, también) especiales, con su propia mitología alrededor. Te obligan o requieren mucho más, porque son humanos, con vicios y defectos, más reales y directos. En analogía chusca: un movimiento es el dios judeo-cristiano, tan lejano e idealizable, mientras que los casos son los dioses paganos, como los griegos, tan sentimentales y llenos de defectos.
Desde luego, su halo de héroe romántico ayuda a todo esto. Era tímido, culto, depresivo, con insomnio, murió joven y hacía música delicada y retraída. Todo un caramelito. Pero desde luego hay algo más, que aún se nota hoy día, al poner alguno de sus discos.
El disco arranca con 'Pink Moon', muy evocadora y ya mítica, que deja alguna pista en la letra: “la luna rosa está en camino y ninguno estáis a tanta altura”. ¿No estaremos a la altura? Lo intentamos.
'Place to be', tan melancólica, ya abre el camino de lo que será el disco: unos arpegios precisos y Nick pidiendo “Solo ayúdame, dame un lugar dónde estar”. El tono triste, sigue con 'Road', también maravillosa, y continúa con 'Which Will', para llegar al primer cambio de tono: Con 'Horn', un instrumental de un minuto escaso, se abre el camino para el gran tótem del disco: 'Things Behind the Sun'.
Las eternas noches de verano
Y ve a jugar al juego que aprendiste
De la mañana” Así que él mismo se encarga de sacarnos de ahí, de no dejarnos en la deriva que nos metió. Desde luego se hizo duro y no es fácil, pero merece la pena.
- Luna Rosa: Página en español: cursi, pero bien llenita de cosas
- Wikipedia: No podía faltar la Wiki
- Skin Too Few: Documental sobre Nick Drake, en Youtube y en español










