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domingo, 17 de enero de 2010

Libros: "Los monederos falsos" (1925) André Gide


"Pero, mire, en las novelas siempre es peligrosos presentar a algún intelectual. Aburren al lector."

Y qué gran verdad.

Hablemos de metaficción o cómo una novela puede dar la vuelta sobre sí misma, autocriticarse, autoescribirse, marear al lector y al final dejarlo más pallá que pacá. Cómo la propia acción de escribir una novela puede ser una novela en sí.

Porque esto es lo que es "Los monederos falsos", obra del megarreflexivo André Gide. Aquí lo que encontramos es a un escritor, Edouard, que está en plena elaboración de una novela de nombre (claro como no) "Los monederos falsos". Y mientras él se dedica a escribir esta novela (o mejor, a marearla) el narrador se eleva más y más y observa con una presición de dostoyevsky a todos los personajes, personas y humanoides que pululan a su alrededor, observándolos como él los observa (puesto que se permite ser subjetivo) y como los observa el propio Edouard en su diario personal, que conocemos de pe a pa, a parte de apuntes y pensamientos que se dejan como perlas otros personajes. Y no son pocos estos, no. Las historias se entrelazan, las personas van y vienen y el narrador, como un dios poco activo, se dedica a observar y a describir.

Como dice el propio Edouard: "Mi novela no tiene argumento (...). Si lo prefieren, no tendrá un argumento determinado. "Un trozo de la vida misma", decía la escuela naturalista. El gran defecto de esta escuela es que siempre corta en el mismo sentido: en el del tiempo, longitudinalmente. ¿Porque no lo ancho? ¿O a lo hondo?. (...) Desearía que, en esta novela entrase todo. Sin tijeretazos que interrumpienses su curso".

Y bien, esto es exactamente lo que hace el que escribe, un corte bien hondo, bien profundo, que intenta reflexionar llegar al fondo del alma humana, al fondo de todos sus personajes. Y cada uno de estos personajes, bien definidos, como ideas, sufren un choque con sus planteamientos y con la realidad. Cada uno de ellos tiene un plan, una definición, su propia idiosincrasia que intentan fortalecer o adaptar a cada uno de los golpes que les da la realidad. Y estos choques, no siempre salen bien. Son todos ellos de alto nivel intelectual (lo que le da algo de elitista a la novela que puede ser peligroso) con su propia filosofía y sus propias interpretaciones.

Quizás, sí hay argumento, como dice también Edouard (dentro cita): "Es precisamente la lucha entre lo que la realidad le brinda y lo que él pretende hacer con ella". Desde un plano invididual, bien podría ser este. Pero, al fin y al cabo, hablamos de una supernovela muy coral, donde todos los personajes no disfrutan de vidas totalmente separadas, si no que no paran de entrechocar entre ellas. Así pues, bien podría tratarse de el choque de tantas muchas ideas personalizadas, de su vida, de sus desgracias y de como van cambiando al chocar entre ellas y la realidad, siendo todo el conjunto una descripción mitificada del alma humana, en sus continuas luchas.

Pero vamos, esta es solo una entre mil hipótesis.

Por ser una novela tan densa, con tantas lecturas y aun así hacerse amena (mas o menos, oye, que no hay tiros y el sexo brilla por la ausencia) bien se merece un 10.

domingo, 3 de enero de 2010

Libros: "El lobo estepario" (1927) Herman Hesse

"Usted quiere morir, cobarde, pero no quiere vivir"

Tenía el año pasado una asignatura (mú chula y mú jodida) que se llamaba psicología de la personalidad en la que, antes de meterte a hacer todos aquellos trabajos, tests e investigaciones te proponían una cosa. Un intento de hacer psicología literariamente.

Porque, como creo recordar haber leído en un manual de esa asignatura, "los psicólogos intentamos hacer de forma científica lo que los artistas hacen por intuición". Claro, te lo tomas un poco a coña, sobre todo cuando te pasas semanas escribiendo intentos de descripciones sin llegar a ningún lado.

Bueno, más que hacerte gracia, te toca los cojones. Pero ese no es el tema, y no me quiero desviar. Sigo creyendo que el que escribió aquel primer tema estaba pensando en este libro.

Al fin y al cabo, todo lo que nos enseñan a intentar abarcar de manera racional, con la estadística, método científico y su empirismo con tendencia obsesiva está en este libro siguiendo la irracionalidad más pura jamás utilizada. Pocos (en mi humilde opinión) han alcanzado una consciencia mayor del alma humana que el amigo Hesse. Harry "lobo estepario" Haller tiene ganado un puesto de honor en el cielo de los tipos literarios, aquellos que trascienden lo puramente novelístico para llegar a convertirse en tan o más reales que las personas que conocemos.

Esos Hamlet, Edipo, Quijote, Madame Butterfly, Werther etc, etc. Hablamos, al fin y al cabo, de una novela mayor, una auténtica obra maestra, que utiliza maravillosamente un vanguardismo genial, un ritmo narrativo impecable, impregna todo de una filosofía de muy altos vuelos y de metafísica de la buena, pero que, sobre todo (y esto es muy importante) sabe de su grandilocuencia y se ríe (a parte de todo) de sí misma.

En esta continua lucha, este poner a cada uno en su lugar, esta contradicción innata pasea por las páginas de la novela de principio a fin. El mundo en el que se mueve Harry no es un mundo "real", si no una mezcla, una expresión de su alma caótica en la que no solo dos entes luchan (no estamos hablando de Jekyll y Hyde) si no mil millones están en continua e infinita guerra hacia ningún sitio.

El camino que le lleva a ser consciente es representado por una historia que si bien parece a veces real (mágicamente hablando) se puede tomar con facilidad de forma simbólica, como un camino interior autoconsciente representado para mayor digestión en una historia, en un cuento, en un mito. Todos los personajes secundarios, no son personajes como tal (al menos asi parecen) si no comparsas, partes del propio Harry que se proyectan sobre el mundo y le acompañan, o le guían.

Al aceptar este juego de espejos, este surrealismo tan maravilloso, este libro se convierte en una buena experiencia que, sí eres suficientemente receptivo, puede llegar a ser algo importante en tu vida.

No voy a entrar en un sesudo análisis de la historia, simbología y significado, porque para empezar ni sé, ni tengo ganas, ni nadie se molestaría en leerlo, así que mejor lo dejo aquí, las cosas en el aire, pero con la convicción de haber dejado claro clarisimo lo mucho que me encanta este libro.

Sí, me encanta. Lo repito y lo volveré a repetir.

Es un bendito libro de autoayuda para filósofos, intentos de tal, antisistema, perroflautas, burgueses hipócritas, cobardes y "americans beautys" en general y cualquier persona descontenta de sí mismo o del mundo que le rodea. Y que le den bastante a Paulo Coelho.

Y claro, volviendo a las viejas costumbres
pues obra maestra y que agusticomequedao.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Libros: "La muerte en Venecia" (1912) Thomas Mann


“Y como, tantas otras veces, se dispuso a seguirle”

Pocas veces he leído una novelica tan corta, de apenas unas 160 páginas (una minucia vamos, una risa), que da para tanto. Vamos, se podrían hacer cátedras, discursos, debates sobre ella y sería un no parar que nos no llevaría a ningun lado.

El planteamiento es sencillo: un maduro escritor, ya en la “recta final” de su vida, con el paraíso académico ganado y el aplauso de su gente más que merecido, se encuentra a sí mismo totalmente reseco, sin inspiración. Para intentar solucionar esto, decide ponerse en marcha, a viajar a una de sus ciudades favoritas que no es otra que Venecia. Al llegar allí, y alojarse en un lujoso hotel (por supuesto, todo muy burgués y muy bien preparado) el panorama que se le presenta es de todo menos alentador. La ciudad se halla al borde de una gran epidemia (de ahí el título) e inmersa en una grisacea existencia de mal olor, muerte y calles desiertas. En su gran castillo de oro, luchan por ocultarle esta realidad, faltaría más, no vayan a perder a su adinerada clientela. Pero él, siente la necesidad de enfrentarse a la realidad, de conocer la verdad ocultada. Aparte de este tremendo marco, aparece un elemento descandenante y turbador, un bello muchacho que capta su atención desde el primer momento, y que le empuja a una pasión suicida que sus anticuados principios no pueden permitir.

De todo su complejo simbolismo podemos sacar dos elementos fundamentales, que llevan el peso de la novela: la Venecia decadente y el amor prohibido, pedófilo y, al fin y al cabo, gayer. Estas dos disonancias chocan cruelmente con la mente amueblada del protagonista, arrastrándolo
en una vorágine que, por supuesto, tendrá resultados trágicos. El enfrentamiento con la realidad, con ese lado “oscuro” que intentó negar durante toda la vida no puede traer nada bueno.
Al fin y al cabo, esta lucha entre buscar el escondite en la torre de marfil o intentar llegar hasta el final de todos los planteamientos es algo relativamente común en los autores de principio de siglo, que tan pronto se desencantaron (y desencantarían aún más) del mundo en general con la crueldad, violencia y muerte que asolaría Europa a principios del siglo pasado. Era una época de inmoralismo, de destrucción y de violencia, y todos se intentaban aferrar a algo, a lo que fuera. Era la época, al fin y al cabo, en la que la sociedad se miró al fin al espejo sin ninguna máscara y desde luego, no le gustó lo que vió.
Thomas Mann quizás fue de los autores que mejor recogió está caída a los infiernos, dotándola de una fuerza y una capacidad poética y evocadora que solo un buen alemán sería capaz. Las reflexiones racionalistas ya se las dejaría para sus amigos los gabachos, que tan bien las hacen.

Porsupuesto, este es un tema atemporal, tanto de manera personal como social

Por esto y por su belleza
Este libro se merece un 9

martes, 13 de octubre de 2009

Libros: "El gran Gatsby" (1925) F. S. Fitzgerald


Antes de nada, un aviso para despistaos: este libro tiene peli. De hecho 4. Así que si quereis eliminarlo de vuestras bibliotecas personales o no leer esta crítica o votarme con un ANDA PÍRATE (así, con mayúsculas) lo entenderé. Incluso lo aplaudiré.
Para los rarunos que aún sigan leyendo, ahí sigo.
Bien.

Los años 20 en EEUU. Que grandes desconocidos. Todos sabemos que era la época de los collares largos, de esos peinados tan chulos, del jazz, que todo era bonito y hermoso. Que todo era felicidad y maravilla. ¿Para todos? No, para todos no. Porque también era la época del racismo, del clasismo, de una aristocracia WASP que dominaba todo y que no soportaba a entrometidos. Era la época de las leyes para la eugenesia negativa (en muchos estados aún presentes hasta hacebien poquito) y del odio visceral hacia todo aquello que no fuera blanco, anglosajón y protestante. Un preludio (claro, clarísimo) de lo que poco después pasaría en Alemania. A otra escala, claro.
Pues bien, en esta época sitúa el bueno de Fitzergald a su extraño héroe, el Gran Gatsby. Un tipo raro, que nadie sabe de donde sale (cuando los orígenes lo eran todo y el arbol genealógico estaba bien enmarcado en todos los salones) y que, con oscuras artimañas, se hace un sitio entre esta élite, ganándoles la partida en su propio terreno. Motivado por una sola cosa. El amor.
Que bonito ¿verdad? A la manera que ya hicieron otros (Flaubert, Tolstoi) F.S desgrana, despedaza al héroe romántico de toda la vida, quitándole toda la idealización que alguna vez pudo tener, dotándole de humanidad y bajezas, de muchas miserias pero (como el mismo diría) aún con todas sus mierdas, poniéndole muy por encima de esa élite mugrienta y rancia que se las da de refinada.

Considerándolo a la vieja usanza, este libro es el retrato de una generación. Pero para mí es más que eso. Mirándolo desde el punto de vista del hombre contra el mundo (no deja de ser una tragedia a la a griega) y del punto de vista del autor (un auténtico vividor), esta historia no es otra cosa que la historia de un chaval que, movido por un ideal (puro, justo o injusto, que más da) se enfrentó a todo lo establecido, aprovechándose de las armas que le ponían a su alcance para al final, con su sacra ingenuidad, poder llegar a algo que ellos no podrán llegar jamás.
Pero claro, amigos, la vida no es una novela romántica y el santón de Gatsby se encuentra (demasiado pronto) con la cruda realidad. Y el final (aviso, no es un spoiler) será tan trágico como la ocasión se merece.
Y que nadie me diga que no parece la historia de Mario Conde. Angelito.

Un 8`5
muy bien merecido y un aplauso mú grande para los héroes románticos

viernes, 18 de septiembre de 2009

"Pedro Páramo" (1955) Juan Rulfo


"Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de su aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo. Este es uno de esos pueblos, Susana... "

No hay mejores momentos en la vida de un hombre que los que suceden bajo la luna de verano. Todo es quietud, todo es calma, todo está por hacer. Esa suave brisa, ese silencio ricamente ruidoso pone todo en nuestras manos para que las mejores creaciones surjan con la sutileza del mejor truco. Y que mejor momento, también, para dedicarse a la lectura. Pero no puede ser un libro cualquiera, tiene que ser un libro con mundo propio, con vida, que transmita y que dibuje con precision de artista el ritmo incesante de una historia con poder.
Nunca he leído un libro más adecuado para estos momentos que "Pedro Páramo".
Algo tiene, algo vibra entre sus páginas que lo hace especial. Te hechiza sin esfuerzo, te hace complice de un hijo que busca a su padre siguiendo las palabras de su madre moribunda. Así la vida y la muerte, el camino y el horizonte, confluyen incansablemente en los llanos por los que nos dejamos llevar, confundiéndolo todo muy gustosamente. La figura casi divina de Pedro Páramo (el padre del chaval) subyuga por completo la otra cara del relato, dotándolo de una fuerza espectacular. Todo con una sencillez y una naturalidad que delata a un narrador superdotado.
Somos observadores privilegiados que conocen todos los pensamientos, saltando de una mente a otra, de un tiempo a otro, del mundo de los vivos al de los muertos con total fluidez, nunca perdiendo el hilo de una trama que, por su maravillosa cercanía, se hace totalmente universal.
Son, en definitiva, de las 93 páginas (hoja arriba, hoja abajo) más vivas, más evocadoras, más extensas, más ricas en matices y en posibilidades que he leído en mi vida.
Un auténtico placer para una buena noche de verano.
Y bueno habrá que darle
Un 8`5

jueves, 2 de julio de 2009

Libros: "Tokio Blues: Norwegian Wood" (1987) Haruki Murakami


Una de mis mayores asignaturas pendientes es la literatura actual. Por muchas razones (sinceramente, no me llama nada) mis conocimientos sobre ella son realmente escasos, nulos prácticamente.
Pero hay un autor (Murakami, quién si no) que logró llamar mi atención cuando llegó a mis manos el libro que ahora nos ocupa. ¿Por qué? ¿Por qué el y no otros con, seguramente, mucho más talento y saber hacer? Por varias razones casuales:

1) El título "Tokio blues" ya me encantó: tengo esa estúpida preferencia a todo aquello que tenga que ver con el Blues o cuyo nombre contenga la palabra Blues.
2) El subtítulo "Norwegian Wood"...... The Beatles, que más decir.
3) Es Japonés. Siento prelidección y curiosidad por los japoneses.
4) La contraportada. Me gustó la vida del Haruki, su regencia de un bar de Jazz, su amor por los Beatles y por la cultura anglosajona. Me recordó un poco a uno de mis grandes ídolos: Kenzaburo Oé.

Así que bueno, estas cuatro razones hicieron que superase el terror, pavor y dolor de barriga que me producen las palabras "Best Seller" (!VADE RETRO DAN BROWN!) y que, pá variar, en las librerías tuviera algo que buscar sin ir directamente a la zona de Clásicos o Siglo XX.
Y no me arrepentí, de verdad. El descubrimiento del mundo de Murakami es algo maravilloso. Desde el principio encontré una afinidad con el relato, aparentemente realista y de prosa relajada, de los primeros años de universidad de un muchacho tímido pero de imaginación muy rica, tremendamente fascinado por las mujeres que conoce, que se pierde en ensoñaciones vívidas que le hacen su existencia en el mundo gris y disciplinado del Japón de los años 60 algo más agradable. Su gusto por la cultura occidental, entendida como el contrapunto ideal a una cultura militar que el aborrece, impregna el relato de una familirialidad que lo hace más cercano y próximo al lector europeo.
Su narrativa es clásica, muy deudora del realismo mágico, y logra con mucha sencillez una atmósfera de tranquila melancolía, como un sueño tranquilo, a veces perturbado por imagenes de mucha fuerza que él no duda en describir con toda crudeza. Pues la crudeza es otra de sus fuerzas y sus escenas de sexo y violencia, tan realistas y sin palabras superfluas ni palabras veladas, son de las que recordarás para siempre.

Ahí está su poder. Porque no es simplemente un libro agradable o un libro-pasatiempo, si no un libro creador de un mundo, que si bien no llega a ser maestro, llega a ser lo suficientemente onírico y atrayente para que corras, como yo hice, a la librería a comprar lo que tengan del autor.

Se merece un 8.

martes, 19 de mayo de 2009

Hasta siempre, Benedetti


Hay poetas cuya poesía supera las páginas de un libro para convertirse en propia vida. Benedetti era uno de ellos.
Militante activo, poeta excelente, Don Mario llevó una vida cuasi ejemplar de arte y política, enfrentándose con crudeza al régimen dictatorial proamericano de su país, Uruguay, enfrentamiento por el cual se vió obligado a exiliarse en Argentina. Esta misma fuerza vital la puso en su obra literaria, amplísima, en la que tienen cabida poemarios, ensayos, relatos, colaboraciones en revistas (algunas fundó y otras las dirigió) y tantas otras cosas más que no paró de hacer prácticamente hasta su muerte, hace ahora dos días.

Como poeta era sensible, de una pureza de expresión casi absoluta, tremendamente melancólico, pero nunca catastrofista. No entraba en su plan vital la derrota. También cuando quería era reinvendicativo, como en su genial y muy conocido poema "El sur también existe", que Serrat tomó como punto de partida para un cd así llamado con versiones del poeta uruguayo. Esto es una muestra de la importancia que ya en vida tuvo Benedetti más allá de las fronteras de su país. Reconocimiento no le faltó, cariño tampoco y premios y condecoraciones, menos.
Pero no es por seguir el tópico de "todos los muertos son excelentes personas", pero, realmente, y haciendo una excepción en los mejor considerados literatos de nuestra época, este lo merecía, y se merecía aún más.

Y si no el tiempo dirá, cuando su nombre aparezca en letras bien grandes en todas las enciclopedias de literatura.


Hasta siempre Benedetti.

martes, 5 de mayo de 2009

Momo (Michael Ende)



Todo niño debería leer El principito y Momo. De esta manera podría afrontar su infancia con garantías de éxito, para poder pasar luego a la adolescencia a través del Guardián entre el centeno. Luego, con el paso del tiempo, podrás acudir otra vez a estos lugares comunes en busca de refugio cuando veas que pintan bastos.

Perfecta, la sensibilidad llevada a obra maestra. Mas que de hojas, este libro está hecho de poesía. Ende quiere llevarnos de vuelta al romanticismo, a través de buscar la vida interior individual y encontrar las formar expresivas alejadas de la racionalidad que ahoga; es decir irse del mundo tecnificado y volver a un mundo de sueños.

Momo se imagina el mundo como una oreja enorme en la que está sentada y escucha el universo de estrellas.

Jesús.

Giggi, Momo y Beppo simbolizan la resurreción del ansia romántica; la música, las flores, el color celeste y las tortugas que te guían para recuperar el tiempo robado por los hombres grises, sus antagonistas que personifican en sus propias carnes el capitalismo salvaje, ese que da tanto miedo.

Porque aquí, lo único que hay es creer en la utopía de la vida, permitirse soñar en medio de un mundo poco propicio para ello; donde ya no hay metas ni sentidos aparece Momo, para permitirte un mundo un poco más libre.

el tiempo es la vida, y la vida reside en el corazón (Momo dixit)

domingo, 3 de mayo de 2009

Pelis: "El Desencanto" (1976) Jaime Chávarri


"El fracaso es la más resplandeciente de las victorias"
"Todo goce comienza en la autodestrucción"


Frases como esta, con la firma de Leopoldo María Panero (posiblemente el ultimo genio de la literatura española) pueblan esta película y le dan un tono de encantadora decadencia que la convierte en uno de los documentos audiovisuales más valiosos de la cultura española. Como retrato de fin de una época, como documental desnudo, que deja hablar en vez imponer, no tiene precio. Como retrato de artistas, tampoco. Pero siendo los personajes los hermanos Panero ("Y casi conocí en una ocasión a Michi Panero") ¿que se puede esperar? Todo es encanto (y desencanto), malditismos, palabras que hacen sangre (sobre todo Leopoldo "Mi lengua mata" Panero) y lucidez increíble pese al obvio desgaste físico y mental (en la historia de los tres hermanos no falta el alcoholismo, los centros psiquiatricos y los intentos de suicidio).

La cámara, con una fotografía queda y en decadentísimo blanco y negro, se convierte en simple observadora mientras las miserias de una familia que fué grande (Leopoldo padre fué uno de los poetas más importantes, pero no mejores, todo sea dicho, de la época franquista) y que acabó en la miseria, económica y personal, son desgranados por unos dementes tan geniales como cínicos. Tras la muerte del padre (el documental fué grabado doce años después de ello), la madre, tan aristocrática, pedante y fruto de un mundo tan cursi como irreal, fué incapaz de controlar la furia vital de sus tres hijos, geniales descarriados, que acabaron convirtiendo la España de los setenta en su Paris "fin de siecle" particular. Los hermanos, los locos, no tienen compasión con su madre, y ante una cámara inmutable, destrozan con palabras todo su mundo de fantasía, tirándola de su nube sin compasión, hablando directamente y con mucho sarcasmo de sus intentos de suicido, sus drogadicciones, sus vidas casi rimbaudianas.

Leopoldo María Panero, demente perfecto, esquizofrénico sarcástico, colocado hasta arriba de antipsicóticos que le hacen hablar con una entonación muy peculiar, habla con una lucidez demente que asusta, poniendo sobre la mesa todo aquello que su madre, su sociedad quiere negar... Desde luego no es apto para pusilánimes su conversación con un vaso de wisky entre las manos.

Una de las películas más curiosas y valientes del cine español.

Simplemente brillante.

Un 10 encantadoramente desencantado.

viernes, 1 de mayo de 2009

Libros: "El Romancero Gitano" F. G. Lorca.


"!Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola
!Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!"

Con el arte (y la cultura en general) pasa algo curioso que la viene destrozando desde su propia génesis. Nunca está en el estado en el que debería: Siempre se debate en los extremos, cuando no es privilegio de unos pocos, carne de bibliotecas podridas y facultades rancias es blanco de la furia de la gente, machacada y vaciada hasta ser convertida en un enorme exoesqueleto vacío totalmente.

Un buen ejemplo de esto es el libro que me ocupa, por todos conocido y, lamentablemente, por muchos destrozado. Ya cuando Lorca lo escribió nadie lo entendió. Unos lo consideraron un poema del pueblo, un canto a la Andalucía de los gitanos, otros como un capricho extraño de un prometedor poeta vanguardista (entiéndase aristocrático). Tanto los pedantes como los gañanes lo hicieron suyo con el tiempo, convirtiendose en un libro muy popular, para bien o para mal. Se diseccionaba en las universidades, se recitaba en las tabernas. Hoy día sigue así.

Nos obligan a observar sus entrañas en esa sacrilega clase de "Lengua y literatura castellana", los grupos más "populares" como Marea lo versionan y (que nadie se ofenda) lo vulgarizan...Si Fede levantara la cabeza...

Sí, es un poema de Andalucía, pero como puede ser un poema de Galicia si lo llega escribir un poeta gallego. De la misma manera que "Poeta en Nueva York" no es más que un contexto realista a un libro puramente personal e inventado, que quizás jamás debería haber salido de la mente del escritor (el mismo decía que sentía que cuando veía un libro suyo publicado, lo sentía ya muerto, como si las cubiertas fueran un ataúd florido y las palabras una mortaja elegante).

¿Que quiero decir con esto? ¿Que es un libro para unos pocos? No. Es un libro para todos, para sumergirse en él hasta el fondo, para leer en soledad, para hacerlo tuyo y solo tuyo. Al fin y al cabo, al menos para mí, el arte no es para el pueblo, es para el individuo.

Y con esto me despido, que no se diga que no curra nadie en casa mientras mis colegas redactores están de parranda y de reporteros en el FDN (equisdémayúscula).

miércoles, 8 de abril de 2009

Libros: "Las cartas de la ayahuasca" William Burroughs y Allen GInsberg

"Me sentía como una serpiente vomitando el universo - o un jívaro engalanado y con fauces vomitando ante la conciencia del Asesinato del Universo"

Este libro es mucho más que una colección de cartas, una novela de viajes o un montón de páginas mal colocadas. Es mucho, mucho más. Narrando con precisión de perro viejo unos (el bueno de Burroughs), con alucinacinamiento de yonki lisérgico otros (el angelote de Ginsberg), consiguen dibujar un gran viaje por las zonas más espirituales, desfasadas, oscuras, místicas de iberoamérica y de la mente humana. Formada como una novela epistolar, relatan sus aventuras por Perú y por Colombia en busca y captura de las archicodiciadas drogas indígenas, su búsqueda de otro tipo de cosas (tremendas las aventuras de Burroughs para conseguir un polvo con muchachos peruanos), sus desventuras por las zonas más decadentes de las ciudades más decadentes del planeta, sus alucinaciones más alucinadas a costa de la ayahuasca y también muchos presentes literarios: una sátira tremenda de Burroughs y unos cuantos poemas de Ginsberg sin desperdicio.

Todo de una calidad y una claridad realmente increíble.

Sinceramente ojalá todos los relatos de viajes fueran así, después de leerte este libro casi puedes decir que has paseado por las selvas vírgenes, follado en los peores burdeles, probado las mejores drogas alucinógenas, paseado por las calles oscuras de Lima, disfrutado y sufrido las palabras del chamán, observado a la muerte tocarte la frente (las descripciones de Ginsberg sobre sus "viajes" son grandiosas) y vomitado sangre en el porche de un curandero peruano. Tal es la capacidad de descripción que tienen estos dos grandes.

Una verdadera experiencia.

Sí, también se merece un 10.

jueves, 26 de marzo de 2009

Libros: "La senda del perdedor" Charles Bukowski


Que el mundo es una mierda no es un secreto para nadie. Que en esta vida solo puedes escoger entre una vida miserable pero libre, o una vida cómoda de hombre gris, tampoco. Pero nadie puede relatar estas cosas como Bukowski. Su prosa es tan descarnada como potente. Mantiene un realismo que a veces roza lo vulgar, pero de extraña elegancia, con un estilo cercano al de los mejores, de los que él supo bien aprender. Nadie promete que sea agradable, pero ni su vida ni la vida lo es.

Y este libro es el mejor ejemplo de ello. Como para dar un puñetazo a la gente que lo criticó, que no podían entender si su escritura era una pose, una basura, lo mejor que se ha escrito jamás, o simplemente un escritor típico con algo de personalidad y saber hacer (por algo muchas veces se le ha llamado: "el mejor o el peor escritor de Estados Unidos"), en el año 1982, ya mayor y bastante acabado dió forma a este libro autobiográfico, en el que mediante su alter ego Henry Chinaski vuelca en las letras todas aquellas experiencias que lo formaron y que le dieron esa extraña personalidad de tipo duro y amargado, alcohólico y underground, de suerte de ermitaño algo misántropo de la vida moderna. Su forma de huír del mundo al que odia y que le odia carece totalmente de mística, se basa en la reafirmación de la personalidad, en mucho odio, en un sentimiento devorador de "yo-contra-todos" y en una incapacidad congénita para entrar en una sociedad que le considera un monstruo. Desde luego la suya no es una vida agradable, pero se puede aprender tanto de sus experiencias y disfrutar tanto de la extraña poesía que tiene su prosa que este libro se promete toda una experiencia y de mucho interés.

Realmente es el último escritor maldito hasta la fecha. Después de Celine o Henry Miller no ha habido otro tan grande como él.

Se merece un 10

martes, 17 de marzo de 2009

Libros: "La conjura de los necios" - John Kennedy Toole


Ignatius Reilly, el fofo protagonista del libro,es un tipo que se cree que lo sabe todo, que está por encima de los demás y que es una especie de baluarte de "la geometría, la decencia y el buen gusto", y el caso es que hasta acaba convenciendole a uno.

Pero no, aunque sea entrañable, es un capullazo tremendo: lleva orejeras, tiene una válvula en la barriga que lo trae loco aunque nadie más que él la tenga, se escribe hirientes cartas con una ex novia activista y suelta horribles insultos cada vez que ve algo en la tele, sobre todo niños bailando. ("¡Oh Dios mío, esas niñas ya son prostitutas!")

Ignatius se verá arrojado a las fauces del mercado laboral por su (eso dice él) pérfida madre, con unos resultados descacharrantes. Nunca el vender salchichas "Paraíso" o el llevar un archivador en una fábrica de mala muerte fue tan gracioso.

Entre lo bien narrado que está, un elenco de secundarios a la altura de los de Los Simpsons y un protagonista tan tan bien perfilado que resulta inolvidable, Kennedy Toole ha logrado algo que ya me gustaría a mí: ser inmortal, aunque sea a través de un gordo con gorro de orejeras.

domingo, 15 de marzo de 2009

Libros: "Los Vagabundos Del Dharma" Jack Kerouac


Sí, que a Kerouac ya lo critiqué, y que con la cantidad de libros sobre los que hay que escribir es una pena repetirse, pero es que lo acabo de leer y no puedo evitar hablar de él a los cuatro vientos (que le vamos a hacer, este Jacki mío me tiene en el bote).


Se trata de un libro-catarsis: Kerouac, ya habiendo escrito el monumental "On the Road", sigue sin encontrar editor para sus libros, se siente un fracasado y se encierra (o se encuentra) en una filosofía zen budista que le hace replantearse su visión del mundo, de la vida, del fracaso, la comunión del hombre con la naturaleza y el verdadero sentido de la libertad. En este relato, en el que vuelca todas sus esperanzas de pureza espiritual, narra su propia vida (vida y literatura, otra vez se entrecruzan hasta la obsesión) junto al poeta budista Gary Snider (en el libro Japhy Rider) y sus devaneos y vagabundeos, autodenominandose a él y a sus compañeros "Los Vagabundos Del Dharma", filosofos en busca de la Realidad.

Así bien, es un libro tranquilo, sin ese ritmo tan incesante y vital de "En el camino", que huele a espiritual por los cuatro costados y en el que casi puedes tocar la montaña y el río, las piedras y la cabaña donde Kerouac medita sobre el sufrimiento.

A veces se hace algo excesivamente espiritual, haciendose trabajoso en algunas partes y pedante en otras, para mí se trata de una obra menor, pero una obra menor importantísima en la vida del autor, y si se sabe apreciar, quizás en la del lector también.

Así pués, por su encanto y su pureza...

Un 9

lunes, 23 de febrero de 2009

Libros: "En el camino" Jack Kerouac


Las comparaciones de Jack Kerouac y Charlie Parker no son gratuitas. No hay más que leer un párrafo del primero, para que la música improvisada y desenfrenada del segundo te vengan a la mente. No hay que olvidar que los dos son producto de la misma época y de las mismas búsquedas, uno más intelectualoide y el otro más primitivo, es cierto, pero que más da. El resultado es igual de grande en los dos.

Del saxofonista escuchar el "Bird And Diz", for example, del que ya hablaremos otro día, pero ahora vayamos con el bueno de Jack y su Odisea moderna: "En el camino".

Este libro es la Biblia, el santo sanctorum de la literatura moderna, de la vida moderna, de cualquier cosa que se quiera llamar a sí mismo moderna. Por dios, que alguién haga una enmienda para que no falte en ninguna biblioteca y que su lectura se haga obligatoria antes de cumplir la mayoria de edad. Merece la pena, vamos, creo yo.

El relato en cuestión cuenta los viajes y desventuras por la ancha América de Sal Paradise, alter ego del escritor, acompañado por sus amigos, todos ellos referenciando a su vez a personalidades como Neil Cassady o William Burroughs. Por lo tanto, en la literatura de Kerouac, no existe diferenciación: La vida es literatura, y la literatura es vida (preferiblemente la primera: primero se vive. Lo otro después), así la ficción y la realidad se mezclan brillantemente, y el aliento vital recorre de forma muy épica cada uno de los capítulos de este libro. Para recordar su viaje a Méjico, realmente espectacular.

En fin, un libro má grande que la Catedral, bigger than life, que dirían los yankis.

Y ya llega de palabrería, ahora !a vivir se ha dicho!

Un 10, y porque no hay 11, que si no...

jueves, 12 de febrero de 2009

Libros: "Demian" Herman Hesse


«El ave lucha para salir del cascarón, y nada más. El huevo es el mundo. Quien quiera nacer, deberá primero destruir un mundo. El ave vuela a Dios. El nombre de ese Dios es Abraxas

Hablemos del bien y del mal. O en versión mas castiza se podría decir: ¿E ti neniño, de quen eres?. Esto viene a ser como ser de los Beatles o de los Rolling, de Pepsi o de Cocacola, del Barça o del Madrid, pero a lo bestia.

El relato en cuestión trata sobre la adolescencia de Emil Sinclair, su paso de de la infancia (o "mundo de la luz" como él protagonista dice) a esa otra etapa donde las barreras ya no están tan claras, la madurez (chan chan chan!!!!).

Todo gira alrededor de la cuestión de si en la vida realmente existen dos caminos, el bueno y el malo y si no, al fin y al cabo, los dos caminos sean uno solo, personificados en la persona de la divinidad clásica de Abraxas. Así bien, acaba separando la humanidad en dos personas, los hijos de Caín y los de Abel, los que admiten lo ordenado y los que, por motu propio, buscan su propia senda sin pensar en las consecuencias.

Es esta una reflexión muy recurrente en la literatura, sobre todo desde el Romanticismo, pero en este libro está clarificada de manera muy precisa, y así Hesse deja bien claro en esta novela toda su argumentación, estilo y maneras que aparecerán repetidamente en toda su amplia obra.

No es este un autor relativista a la francesa, con todo ese humanismo, esa elegancia y esas buenas palabras (for example, mi querido Gide) si no que aquí, lo que se tiene que decir se dice, de forma muy grandilocuente y algo pragmática.

Así bien, hijos míos: ¿llevan ustedes la marca de Caín en la frente o solo son otra oveja más en el rebaño del señor?

En el aire queda la cuestión.

Con afecto,
Lester

Que sea un cainiano 9

sábado, 7 de febrero de 2009

"Viaje al fin de la noche" Celine


La moral de la Humanidad a mí me la trae floja, como a todo el mundo, por cierto.

Es un tópico conocido que a un autor se le debe de juzgar por su obra y no por su vida, que al conocer la segunda, manchas la perfección de la primera. Menuda estupidez, ¿no creen?. ¿Como vas a conocer realmente la obra de un autor sin entrar hasta lo más profundo de sus miserias, de donde a veces nace toda su arte?. Me parece bastante ingenuo creer que la obra y la persona nace de las luces y no de las sombras.

Así que bien, cuando me enfrento a la obra de un autor nuevo, suelo leer antes un resumen de su vida o algún intento de perfil psicólogico. Puede no servir de nada, pero así me creo más preparado para enfrentarme conscientemente con su creación, que siempre se lleva, como un hijo mal nacido, algo del autor.

Pero hay casos extremos en los que este acercamiento cuesta especialmente. Uno de esos, el de uno de mis novelistas favoritos, Celine. Si no lo saben, les informo: Celine era nazi.

Si quieren mas detalles, busquen la wikipedia, ahora no entraré en pormenores, solo hablaré resumidamente de "Viaje Al Fin de la Noche" su obra capital. Este libro es como un gran cuadro realista, cruel en su terrible subjetividad, como un viaje no patrocinado por la noche. Y que más da que incluso a veces sea de día en el relato...

En fin, con una obra tan grande como esta ¿a quién le importa la ideología del autor?. Pues importa. Vaya si importa. Su nazismo es tan instintivo y primario como su escritura y forma de ser. Escribió treinta años antes con una precisión, un ritmo y una solidez que ya le hubiera gustado a Bukowski o a cualquier escritor que se pretenda underground.

Haganle tres estatuas y se quedarán cortos. Igual de cortos de lo que yo me he quedado en esta entrada.

Un 10 no, una Matrícula De Honor.

martes, 3 de febrero de 2009

"Alguien voló sobre el nido del cuco" Ken Kesey


"Uno voló hacia el este, uno voló hacia el oeste, y uno voló sobre el nido del cuco"

Existe el viejo mito de que las películas basadas en novelas jamás alcanzan el nivel del texto. Pero de vez en cuando (de muy vez en cuando) existen películas que eclipsan a los libros en los que se basan. Los ejemplos son pocos. Así a bote pronto se me ocurre el "Lolita" de Nabokov.... y pocos más.

Y aquí vamos a recordar otro ejemplo, ¿Quién conoce la peli de "Alguién voló sobre el nido del cuco"?. Aúnque apuesto a que tampoco es una película fija en las sesiones de cine palomiteras y clinexeras quinceañeras, seguro que menos sabían que hay un libro detrás. Y menudo libro...

Está firmado por Ken Kesey, una de las personalidades más significativas de los años 60 (no hay que olvidar que fué él uno de los primeros en probar el LSD... Un mamoncete con suerte)y también uno de los mejores novelistas norteamericanos del Siglo XX.

El libro en cuestión trata de la llegada a un manicomio de un ya mítico personaje, Randle McMurphy, santo irreverente, mártir de la verdadera vida, y los cambios que este produce en la matématica organización de la organización, ahogada bajo el yugo de la Gran Enfermera. Está escrito desde el punto de vista del Jefe Bromdem, verdadero protagonista de la historia y el único que sale realmente beneficiado de las líadas del pelirrojo (tengan muy en cuenta las frases que McMurphy le dedica: "Te voy a volver a hacer grande"). No contaré el final, pero ya les digo que es épico.

Se trata, en fin, de un gran canto a la libertad, a la individualidad, a la vida alternativa, a todo aquello que Ken Kesey puso de manifiesto en su vida, poniendo las bases para el movimiento Hippie.

Una novela de las grandes, desde luego.

Y como no, le doy un 9`5. Y me quedo corto.

sábado, 31 de enero de 2009

"Barco sin luces" Luis Pimentel


"Creías que era un sonajero
y te quedaste muerto jugando con la lluvia"


Hay libros de poesía y hay poesía hecha libro. Este es de los segundos. En los reinos del poeta lugués, todo es de un gris somnoliento, ante sus libros no os atreveréis a levantar la voz, y si decís una palabra malsonante, os disculpareis ante ellos como es debido. Hombre claro.

Por hacer una comparación, este poemario viene a ser como una de esos días lluviosos santiagueses, que te empujan a una cómoda meláncolía, que te hacen plantearte seriamente cambiar la discoteca por el sofá de tu casa.

Su mundo, sus imágenes, lo sitúan en el punto exacto entre el despertar y el sueño. Aviso: quizás una vez que vayáis no querrais regresar.

Y ahora, para no alargarme demasiado, le daré la palabra a alguién más brillante. Señor Dámaso Alonso, la palabra es suya, cuídela:

"No tóqueis este libro. Podría deshacerse , porque todo es de rosas cenizas, de cristal, de hundidas sombras de aire, quizás mejor que no entréis en el misterio"

!Pero que bien habla este Damasito!

Le doy un 9 como la copa de un abedul

martes, 27 de enero de 2009

"Una cuestión personal" Kenzaburo Oé



"En esta época que nos ha tocado, resulta díficil afirmar que haber vivido es mejor que no haberlo hecho"


Para ser redactor de este blog, al cual fuí gentilmente invitado, me dieron algunas pautas, como mantener cierto humor (chascarrillos, chas, chas), reflejar mi personalidad y alejarme al máximo de la pedantería y de las redacciones extensas. Curioso que le digan esto a alguién que es un hombre rata. Pero bueno, mi sexualidad ya se tratará en otro momento.


Para comenzar, he decidido comentar "Una cuestión personal", novela de Kenzaburo Oé, uno de los grandes clásicos del s. XX, escritor japonés de la generación Post Mishima,ganador del Nobel y valedor de la admiración de grandes como Henry Miller. Digo yo que se merece algo de reinvidicación, ¿no?
Bueno, metámonos en el libro, quién quiera más información, pues óigame, visite la Wikipedia.

El libro en cuestión es un relato cruento de un momento crucial de la vida del protagonista (Bird), personaje romantico e inestable, que recibe un golpe del destino al estar a punto de hacerse padre, situación que teme por las ataduras que conlleva. Y para más inri (si por putear, la naturaleza se lleva la palma) el niño en cuestión nace con una malformación que lo condena a, como mucho, una vida de vegetal y a Bird a una dedicación absoluta.

La diatriba del prota es clara ¿escapar o atarse defintivamente?. Mientras el relato avanza, vemos como Bird se hunde en su propio infierno, rodeado de monstruosidad (su propia monstruosidad asocial, la monstruosidad física del bebé, la monstruosidad hecha vida en el personaje de Himiko, esencial para la trama) mientras decide que camino seguir. Todo esto desgranado sin piedad por la genial pluma de Oé.
¿Podrá Bird escapar de su terrible terribilísimo destino sin caer en la autocomplacencia de la irresponsabilidad?

Pues hasta aquí puedo leer, amiguetes. Si quieren saberlo corran YA a su libería más cercana. Les prometo que no lo decepcionará, aúnque solo sea por las reflexiones sobre la miserable vida que despierta.

Ah, y el libraco también sirve de sombrero.

Para las letras que vienen dentro que sea un: 9'5