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sábado, 30 de junio de 2012

Grupo de la semana: St. Vincent




Junto a Pj Harvey, St. Vincent es la intérprete femenina que más me interesa de los últimos años. Comparte con la autora de obras maestras como 'Let england shake' (2011) o 'To bring you my love' (1995) una voz excepcional y el inconformismo necesario para seguir subiendo escalones, pero mientras que la inglesa se maneja en la pasión y en el desorden, St. Vincent se encadena en un gélido hieratismo. Al inevitable aroma arty se le suman una melodía desarrollada de forma ultraprecisa, una estructura armónica difícil, elevadas orquestaciones y una producción perfecta. Factores que hacen que, si no le prestas mucha atención, o si no empatizas, te pueda llegar a sonar a pedantería artificiosa. Pero si te dejas dominar por sus tensos ambientes captas que detrás de ese formalismo se esconden canciones, canciones tremendas, que la emparentan con correligionarios como Sufjan Stevens o DM Stith. Y en ese punto ya quedas prendido de Annie Clark/St. Vincent.

.'Marry Me' (2007). Es su elepé más flojucho, pero eso no significa que baje del notable. Tiene cortes irregulares ('All my stars aligned', 'What me worry' o 'Jesus Saves, I Spend') y se echa en falta las bases electrónicas que aparecerían en el siguiente trabajo. Pero las buenas ideas ya están ahí, con esas instrumentaciones perfectas ('Marry me'), ese preciosismo sonoro ('Paris burning') y esa tensión contenida ('Your lips are red').

.'Actor' (2009). Este ya es un sobresaliente. 'Actor out of work', 'The strangers' o 'Marrow' son temazos, pero más allá de momentos brillantes, destaca un ideario coherente y elegante, uniendo el virtuosismo con un intenso fondo sonoro para construir sin dificultades un universo envolvente, repleto de extrañas esquinas, extremadamente original.

.'Strange Mercy' (2011). Annie Clark suena más madura y, si es posible, más convincente, persiguiendo antes la experimentación y el desconcierto que el estribillo. 'Cruel' o 'Cheerleader' son una barbaridad, y el conjunto del álbum alcanza niveles de obra maestra.








miércoles, 16 de mayo de 2012

Grupo de la semana: Neutral Milk Hotel




Neutral Milk Hotel, la marca bajo la que Jeff Mangum deslumbró a mediados de los 90', nació encuadrada dentro del colectivo Elephant 6 (marco en el que destacaron inicialmente otros mayúsculos como Olivia Tremor Control y The Apples in stereo). Con su segundo disco, 'In the aeroplane over the sea' consiguió el éxito, algo que quebró a su líder, que abandonó el grupo dejando atrás leyenda.

.'On Avery Island' (1996): muy bueno, ya anticipaba lo que vendría después. Poco preocupado por la estructura, las canciones se muestran desparramadas entre una experimentación tensa, que huele a choque y agitación. Sobresalen canciones como 'Song against sex', 'A baby for pree' o 'Gardenhead/ leave me alone', intercalados con pasajes instrumentales preciosos. Eliminado alguna arista se observa el rastro hacia su segundo disco.

.'In the aeroplane over the sea' (1998): Una obra maestra, sin duda una de las cumbres más nítidas de los últimos veinticinco años. Perfecto.

Porque por mucho que lo de disco perfecto a veces se diga con ligereza, aquí es inevitable. Todo está en su punto, cada idea, cada canción; llega al estómago a través de una honestidad personal arrolladora. 'King of the carrots flowers part 1', 'Two-Headed Boy', 'Fool', 'Holland, 1945', 'Communist daughter', 'Oh comely'... las canciones se suceden con un poder que se escucha pocas veces, uno se olvida de tragar saliva ante esta exhibición introspectiva.

Todo es tan personal en 'In the aeroplane over the sea' que hasta las etiquetas se escapan. Evidentemente hay un nivel lo-fi que hila con Pavement y otros coetáneos, pero en realidad el disco, tras conjugar la melodía tradicional y la sonoridad noventera, adquiere un carácter fuera de cualquier cronología, a través de la mezcla de herramientas (banjo, acordeón, guitarras, coros...) y referencias (Anna Frank, robots, Da Vinci).

Al final todos los factores externos terminan remitiendo dentro del mundo de Mangum, que entronca con la infancia. Este es un disco infantil, hecho por un adulto con obsesiones y traumas de niños, al que no le importa meter los dedos en el enchufe y radicalizarse (hasta en el ritmo, acelerado, como si faltase aire) para permitir visualizar una atmósfera compartida por todos y olvidada muchas veces en la madurez.




sábado, 7 de abril de 2012

Grupo de la semana: La Buena Vida




Para mí, en España nadie habla del amor mejor que La Buena Vida. Detrás de su discografía se esconde, además de canciones excepcionales, una guía de instrucciones perfecta para sobrellevar la vida con su cupo de alegrías y decepciones. Siempre con los pies puestos sobre la cotidianeidad y los pequeños momentos, el grupo donostiarra consiguió como pocos plasmar con emoción sentimientos intangibles, comunes a todos sus oyentes, y que alimentan una empatía infinita hacia su discografía.

.'Soidemersol' (1997): Con este disco, LBV dejó atrás su notable primera etapa en la que habían merodeado el twee-pop e indie-pop (cercano a Family o Aventuras de Kirlian) en referencias como su LP homónimo (1993) o el EP 'Mira a tu alrededor' para adentrarse finalmente en el pop adulto. Se finiquitan los característicos parapapás (el cambio ya se anunciaba en el EP 'Magnesia') y se construye un sonido elegante muy orquestado, en el que las cuerdas lucen en canciones como 'Matinée' o 'Verano'. El discurso que haría grande al grupo ya lo encontramos aquí en cortes que desarman.

.'Hallelujah' (2001): Uno de mis discos favoritos, y seguro uno de los más tristes que conozco. Escuchar 'Qué nos va a pasar' en un mal momento sentimental son lágrimas aseguradas, y lo peor es que hay muchísima más tragedia: 'Después de todo', 'Trigo limpio', 'Vapor de carga'... la belleza de lo triste luce perfecta aquí.

. 'Álbum' (2003): No hay demasiados cambios (para qué) en el rumbo de LBV. En 'Álbum' encontramos lo de siempre, las historias de nuestra rutina a las que somos incapaces de poner letra. 'Nada debería fallar', 'hh:mm:ss' (increíble) o 'Lo que dicte el corazón' brillan en un disco que tuvo como single la mítica 'Los Planetas', con colaboración incluída de Jota (después Irantzu Valencia devolvería el favor en 'Y además es imposible').

Y hay mucho más, claro. 'Panorama' (1999) y 'Vidania' (2006) son dos discos mayúsculos, que terminan de cerrar un intensísimo conjunto de canciones preciosas, que consiguen trascender a través de un aura de atemporalidad que rodeará para siempre a La Buena Vida.




viernes, 30 de marzo de 2012

Grupo de la semana - Neu!

Rother y Dinger discutiendo acerca
de a quién votar en nuestra encuesta 

Cuando en 1971 Michael Rother y Klaus Dinger se separaron de Krafwerk y montaron Neu!, la sensación de que de esa escisión también iba a salir algo gordo debía de flotar en el ambiente. Aquel día debió de oler a tormenta eléctrica en alguna parte.

A pesar de resultar invisibles durante demasiado tiempo, el legado de Neu! ha estado siempre ahí, arañando con sus tentáculos tantos aspectos de la música que nos gusta que no sabríamos ni por dónde empezar. Según la carta que elijas te vas a encontrar kraut, noise, protopunk, electrónica, ambient, rock experimental... joder, si hasta han acuñado su propio ritmo de batería. Hay un montón de gente ahí fuera que daría su brazo izquierdo por la mitad de lo que le han dado Neu! al mundo de la música en tan sólo cuatro discos, y si no que se lo pregunten a Iggy Pop, Bowie, Joy Division, Stereolab, Radiohead, The Horrors y unos cuantos más.

Desde luego que no, Neu! no fueron un grupo prolífico, se limitaron a vomitar sus primeros tres discos en tan sólo cuatro años (´72, ´73 y ´75) y dedicarse a otras cosas hasta 1995, cuando dieron a luz otro puñado de grandes canciones barnizadas del perenne motorik. Porque si hay algo que define a Neu! por encima de todas las cosas, ese es el ritmo motorik; ese ritmo al que Eno llamó Neu! beat, y acerca del cual su propio creador, Dinger, se refería como "compás Apache". Ese ritmo, que suena como si alguien te encerrase durante una semana en el motor de un autobús  una cadena de montaje, se elevó hasta tal punto entre sus coetáneos que acabó por convertirse en la mismísima quintaesencia del krautrock.

En todos sus discos hay atmósferas por las que dejarse arrullar, una llamada a las armas con la que mover los pies, melodías que salen de lo más profundo de quién sabe donde, y en cada uno de sus discos hay algo que los define: el autotitulado Neu! probablemente sea el paradigma de su sonido. Neu! 2 quizás el más  ruidoso y enrevesado. Neu! ´75 el que los acercó de algún modo al punk, y Neu! 4  el que contiene sus canciones más épicas. Un corto muestrario de un asombroso repertorio.

Pero sea como fuere, si algo hemos sacado en claro después de que un grupo de semejante calibre esté condensado en tan sólo cuatro álbumes de estudio, es que a pesar de tener unas portadas horrorosas, Neu! es mucho Neu!






miércoles, 4 de noviembre de 2009

Grupo de la semana: The Jimi Hendrix Experience


Sin duda, una de las bandas que más han influido en la historia de la música. En una época claramente dominada por la beatlemanía, compitiendo con grupos como The Rolling Stones, The Kinks o los Pink Floyd más psicodélicos, The Jimi Hendrix Experience se erigió como bandera del movimiento hippie. Y es que a pesar de su corta trayectoria (en 1969 se disolverían tras 3 años en activo y 3 discos de estudio publicados), su aportación a la psicodelia de los 60 es insustituible.

"No se que les va a parecer el disco, pero a sus hijos les va a gustar"

Las palabras de Chas Chandler, manager del grupo, no dejaban lugar a dudas de que el disco de debut Are You Experienced iba a ser totalmente rompedor. Pero ni el más optimista podía imaginar semejante obra maestra. La guitarra de Jimi Hendrix, el bajo de Noel Redding y la batería de Mitch Mitchell se fundían una y otra vez para despertar sensaciones en el oyente que nunca antes había podido experimentar a través de la música. Para el recuerdo quedarán temas como Purple Haze, Fire o The Wind Cries Mary. Mención especial merece Hey Joe, canción que Jimi Hendrix tomó de su anterior banda Jimmy James and The Blue Flames, cuando aun se encontraba en su Estados Unidos natal. Es en ese tema en donde solía hacer el famoso solo de guitarra con los dientes, menudo figura... uno no se cansa de verlo!

Tras esto, llegaría a principios de 1968 Axis: Bold as Love, un disco mucho más tranquilo en el que toma gran protagonismo el lirismo de las letras de Hendrix. En todo momento da la sensación de estar escuchando una conversación entre él y su guitarra, y esto da como resultado perlas como Little Wing, magníficamente versionada por Eric Clapton, o Castles Made of Sand, en la que la guitarra está grabada y reproducida al revés, consiguiendo un efecto impresionante.

Más adelante el mismo año, saldría a la venta Electric Ladyland, un disco en el que se vuelve a cambiar completamente el concepto del anterior trabajo, para centrarse esta vez en armonías más oscuras. Prueba de ello es Voodoo Chile, con una guitarra sobrecargada y un ritmo fuerte, a través del cual se abre paso la voz omnipresente de Jimi Hendrix, o Crosstown Traffic, este con videoclip oficial y todo! Y cómo olvidarnos del impresionante cover de All Along the Watchtower de Bob Dylan.

Pero al margen de su trabajo discográfico, quedarán para la memoria sus actuaciones en festivales como Woodstock o Monterrey. Una pena ese maldito 18 de Septiembre de 1970 que nos dejó sin el que sin duda ha sido el mejor guitarrista de la historia.

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miércoles, 29 de julio de 2009

Grupo de la semana: Nick Cave and The Bad Seeds


La magnética personalidad de Nick Cave se extiende a lo largo de toda su obra. Su particular sordidez, su particular visión de afrontar las cosas y hasta esa espiritualidad sacada de sus lecturas del Viejo Testamento hacen de acercarse a su obra algo distinto. Y por cierto, qué obra. Ha sacado más de veinte discos, tiene seis novelas publicadas, colaboraciones, apariciones en películas, bandas sonoras...

En fin un personaje poliédrico, y de lo más interesante que hay en el mundo de la música en la segunda parte del siglo XX. Por tanto, no seré yo quién me adentre en su biografía, repleta de sobresaltos (relaciones con Pj Harvey, Annita Lane, Kylie Minogue... problemas con el alcohol y las drogas, distintas etapas creativas...), ni en hacer un sesudo análisis de su extensa discografía -de la que aún sigo descubriendo cosas-. Así que, pobre de mí, me limitaré a destacar tres discos realmente cojonudos.

.The Good son (1990) Decir que este disco es una obra maestra es quedarse realmente corto. Minusvalorado en su momento (los Bad Seeds venían de discos repletos de furia asesina y mala hostia sin mucho control -excepto quizás el discazo Tender Prey -y claro, te llegan de Brasil y te ponen el Foi na cruz e igual te quedas K.O), con el tiempo se pudo llegar a valorar todo lo que encerraba un LP en el que hay algunas de las mejores baladas de raíces jamás escritas. Si en la parroquia te pusieran a Nick Cave, era plan de empezar a ir a misa los domingos.

.Let love in (1994) Con el Do you love me? inicial ya se anuncian por donde van a ir los tiros: un disco sobre el amor. Así, al concepto. Porque aquí Cave se pone tremendista para reflexionar sobre lo que significa estar enamorado, desde todos los prismas posibles. Desde el misticismo hasta la suciedad realista más próxima y malsana. Canciones que dan vueltas y vueltas para acabar tejiendo una red de la que es imposible escapar. Mención especial para la tremenda Nobody's Baby Now.

.Dig, Lazarus, Dig!!! (2008) Extendiendo el libro de estilo de Grinderman (su proyecto paralelo, más centrado en el blues y en las raíces del rock), Cave nos deja un tremendo disco en el que su personalidad de crooner se extiende y amplifica por temazos incontestables, como Today's Lesson o Albert Goes West... que acaban de conformar un ente vivo, sexual, hipnótico y que crece con las escuchas.

miércoles, 22 de julio de 2009

Grupo de la semana: The Doors


Que tendrán The Doors que siempre acabo volver a ellos. Que tendrá la mirada en trance de Jim Morrison que siempre acabo buscando algún concierto para compartir alguna experiencia extracorporal con él. Que tendrá ese "The End" que hay días que solo me apetece escucharlo y no hacer nada más.
Si pones un disco suyo y te dejas guíar por la mano firme de chamán de Morrison pronto te encontrarás montando la gran serpiente por algún desierto enorme e inhóspito y podrás llamar a las puertas de la percepción como un hombre buscando en lo lisérgico la manera de cruzar al otro lado.

Logran como nadie recoger toda la esencia de los años hippies, de las experiencias alucinógenas y la espiritualidad poética que bañaba la norteamérica de los indígenas milenarios. Son nuestro guía en un mundo que muy pocos se han atrevido a penetrar. No hay más que ver un directo para ver al líder de la tribu, nuestro Jim, viajar, retorcerse, gritar, subir y volver a bajar, abrir todo, cerrarse sobre si mismo y convertirse en el Rey Lagarto ante nuestros propios ojos y ante todos sus pacientes que también compartían, bebiendo de su mirada, toda esta experiencia reservada a unos pocos y que él, Nuestro Chamán, nos ofrece en bandeja de oro y peyote.

Pero como todos los "comunicadores", Morrison se quemó pronto. Del muchacho delgado y alto e irremediablemente irresistible que conducía con una voz cristalina el "Light my fire", poco quedó con los años, hasta aquel hombre gordo, barbudo y desgreñado que se desgañitaba desesperado y daba sus últimos coletazos, como jinete de la tormenta en "L.A Woman", imprescindible último testimonio del único Rey Lagarto.

Después llegaría el misterio, la tumba de París y las procesiones al cementerio.
Si alguién duda sobre si está muerto o no, que ponga uno de sus discos una noche de verano frente a una puerta abierta. Si no acaba montando la gran serpiente hacia el lago milenario al lado del Chamán Morrison, le devolvemos el dinero.

"Ride the snake, ride the snake
To the lake, the ancient lake, baby
The snake is long, seven miles
Ride the snake...hes old, and his skin is cold"

jueves, 16 de julio de 2009

Grupo de la semana: The Replacements


Injustamente, este grupo pasa casi siempre desapercibido entre algunos de sus coetáneos (y de sus imitadores, porque a ver quién me defiende que Lemonheads molan más). Y es que se merecen una suite en la historia de la música, y no el cuarto de las calderas que ocupan.

La historia comienza como muchas otras en los albores de los ochenta: cuatro chavales deslumbrados por los Ramones y los Sex Pistols tocando a toda hostia, rápido y fuerte, como los cánones del difunto punk mandaban. Después, más adelante, vendría el Let it be, un disco que debería ser un icono, empezando por ese título burla de los Beatles y siguiendo por contener algunos de sus mayores temazos, como Unsatisfied, o mi preferida de todas sus canciones: I will dare.

Tras Let it be, su evolución musical se fue acentuando, y cada vez alcanzaron cotas más altas, en un perfecto equilibrio, como malabaristas, entre el músculo y el cerebro. Entre la fuerza y la inteligencia.

Y poco a poco, hasta su disolución de 1991, tras doce años de melodías y de aplastar narices a base de riffs cual martillos, Los Suplentes consiguieron demostrar que hasta los tipos más brutos pueden esconder corazones sensibles y valientes.

miércoles, 8 de julio de 2009

Grupo de la semana: Los Planetas


El gigantismo de Los Planetas se aprecia en sus justas dimensiones al intentar hablar de su trayectoria. 7 meses han pasado en los que los granadinos han pasado por aquí a través de menciones, alusiones veladas bajo las que se oculta un manto de influencia que se extiende por todo el panorama musical.

Pop, noise, rock, psicodelia... no tienen etiquetas. Ellos son la única válida. Suenan a lo que quieren en cada momento, y grupos y medios se ven una y otra vez tomados por su magnetismo, tan indiscutible como sus canciones. Imposible no rendirse ante J, Florent, Banin, Erik y Miguel, un conjunto de individualidades que ha cambiado la concepción que se tenía de la música nacional independiente. Desde sus inicios, y disco a disco, han ido recorriendo de manera inexorable el camino que les señala como lo más grande que tenemos.

Tan díficil es valorar en su justa medida a los Planetas como entender a J. Seguro la mente más lúcida de estas tierras (de la mano de su amigo Chinarro), del que nunca se sabrá si sube o si baja; sólo podemos estar seguros que usará una escalera cojonuda. Todos los adjetivos grandilocuentes le vienen como anillo al dedo a un tipo con pinta de taxista de Jerez que esconde un talento imposible de adjetivar.

Si nos centramos en sus discos la cosa se vuelve dramática. Quedarse con uno es imposible, y sólo podemos, con paciencia, ir dándose cuenta de todos los niveles de significado que alcanzan con sus letras, con sus ambientes, con sus imágenes que parecen sencillas y se tornan de una sensibilidad pasmosa; logrando himnos que se convierten en un mapa intergeneracional.

No sé si debería haber hablado de éllos. Da igual. Lo único cierto es que nos encontramos pegados y abducidos por la electricidad de algo grande.

miércoles, 24 de junio de 2009

Grupo de la semana: Mercromina


En una de mis primeras entradas en este blog ya declaraba mi devoción por Mercromina y por todo lo que tenía que ver con los Surfin Bichos, esos genios hoy día algo olvidados que señalaré hasta que me canse como lo mejor de lo mejor de la música española.

Pero bueno, dejando a esos cracks aparte, toca hablar de la parte Joaquín Pascual del asunto. Side-man en los bichos surferos, toma cada vez más protagonismo cuando Alfaro decide dejar el grupo. Tornándose como líder claro de los miembros restantes (Carlos Cuevas y José María Mora) se empieza a formar la idea de un nuevo grupo, que acertarían a llamar Mercromina (que les habrá dado a esta gente con los nombres raros).

Pero claro, sacarse de encima la sombra de Alfaro no iba a ser tarea fácil, y les costaría sangre sudor y lágrimas hacerse un hueco bien merecido en el panorama indie nacional. Comenzaron, con algo de precariedad con el "Acrobacia" (1995), bien recibido por la crítica, pero que no suscitó interés en demasía. Un disco si no maravilloso, por lo menos con las suficientes bases para una carrera que no acababa más que empezar.

El salto de calidad llegaría en el 97 con "Hulahop", en el que la banda de los de Albacete se aligeran de algo de noise y se cargan con mucho y maravilloso pop. Aquí empieza lo bueno de verdad. Temazos marca de la casa, como la genial "En un mundo tan pequeño", las colaboraciones, sentimientos a flor de piel y todo lo que siempre les ha caracterizado.

Pero si algo hay que destacar y de lo que merece a hablar en esta suerte de resumen de su carrera es del siguiente disco, que yo tengo entre mis favoritos indiscutibles, "Canciones de Andar por Casa", ese conjunto de emociones, de texturas, de poesía, de, en definitiva, canciones como la copa de un pino. Hombre ya. Que maravilla, por dios, que maravilla.

A partir de ahí todo es coser y cantar, colaboran con gente tan importante como La Buena Vida o Sexy Sadie y tienen su sitio ganado.

Le sucederán a esta genialidad dos cd`s más: "Bingo" (2002) y "Desde la montaña más alta del mundo" (2005) que, si bien son discos realmente buenos, para mí no llegan al nivel del anterior.

Los rumores de separación empiezan a ser el pan de cada día, las giras los queman y al final, como siempre y siempre y siempre jamás la cosa acaba en separación. Y adiós a un grupazo.

Suerte que ahora tenemos a Travolta y a Fernando Alfaro y los Alienistas, para que estos albaceteños ilustres nos sigan alegrando la vida con sus cosicas y sus canciones.

Qué grandes.

jueves, 18 de junio de 2009

Grupo de la semana: The National

The National es un grupo con algo especial, intangible, pero que está ahí, y lo sabes desde un principio.

El grupo, que en un principio se iba a llamar American Mery, lo forman dos pares de hermanos, más un cantante con una de las voces más mágicas que he escuchado. Si Matt Berninger me dijera que todo va a ir bien, no lo dudaría ni por un segundo. De Matt, me fío.

Con un rock límpido y una producción mimada entre algodones, The National poseen cuatro discos (y no dos, como se cree por habitualmente), de los cuales el primero data de 2001. Siendo sin embargo los dos últimos las joyas de la corona: Alligator y Boxer.

Sus álbumes son rayos de luz que te calientan en una tarde melancólica. Te hacen sentir mejor, y te recuerdan que siempre habrá un mañana, que un tropiezo no es más que eso y que levantarte te hace más fuerte. Saquen ustedes sus conclusiones de lo que algo así significa, pero sepan que si alguna vez necesitan consejo, The National quizás puedan ayudarles.

Larga vida a The National.



martes, 9 de junio de 2009

Grupo de la semana: Iron and Wine



Cuanta capacidad para emocionar derrocha Sam Beam. A través de todas sus letras y a través de todas sus canciones, este genio barbudo consigue poner la piel de gallina hasta a una lavadora.

Y es que desde el primer segundo se aprecia que nos encontramos ante algo distinto. Una complicidad absoluta. Y esa voz, que es demasiado gigante como para pasar inadvertida. Un tal Tim Sendra, crítico de profesión, la definió como la de "un ángel que susurra levemente desde sus labios directo a tu oído, encaramado a tus espaldas". Dejando a un lado la pastelada de frase, el concepto es más que válido. Este muchacho es único en su especie. Una perita en dulce.

Iron and Wine te transporta a algo distinto, a una geografía sin explorar, en la que llueve y en la que todo es sensibilidad y poesía
. Como un amigo que te dice las cosas como son, Beam canta sin artificios a la vida que le rodea y le atosiga ( a veces, como a todos) para alcanzar una de las cimas más altas del folk, con discos tan absolutos como Our Endless Numbered Day o The Sheperd's Dog.

Grupazo.



lunes, 1 de junio de 2009

Grupo de la semana: Maga


No voy a repetirme sobre el continuo maltrato a este grupo, hoy sólo toca alabarlo.

Maga es uno de los grandes del indie español por derecho propio.
Han creado su propio sonido basándolo en la capacidad para emocionar. Porque cada canción de estos sevillanos despierta unas sensaciones que muchas veces creías olvidadas.

Las mecánicas percusiones contrastan con la dulzura de la voz, las cuidadas guitarras y sintetizadores y las preciosas melodías, formando un conjunto capaz de poner los pelos de punta y sobre todo de crear unas imágenes que sólo parecen posibles en el universo de Maga. Este universo se debe en gran parte a las letras. Que más que letras, son poesías.

Por si fuera poco, tiene un directo, que, lejos de caer en la calma, te golpea y te envuelve con una potencia y una nitidez inesperada.

Miguel Rivera inventa una forma de comunicarse basada en la metáfora y la personificación que más que un mensaje o una historia determinada te traslada un sentimiento, una visión.
No sabría destacar unos versos por encima del resto ya que mantiene la brillantez a lo largo de sus tres discos, pero no me resisto a terminar sin citar alguna de sus frases.

Maga es tan frágil que llora migajas de pan, cuando se secan figuritas de mazapán.

Y tu pulso tamborileaba en mis sienes y muñecas como diminutas patas de ciempiés.

Un adiós sordomudo se metió en mi maleta y pidió con un gesto que nunca más la abriera.

Voy a borrar tus sueños para salir de tus recuerdos.




lunes, 25 de mayo de 2009

Grupo de la semana: Nacho Vegas


"Largo ya de aquí,
¿que queréis de mí?
¿es mi alma o es mi dinero?
si de uno carezco y la otra es
una anomalía en esta vida"


Que sí, que ya es la segunda vez que voy de loco por la vida y en el "Grupo de la semana" pongo un solista. Que le vamos a hacer, por lo menos nadie me discutirá que un "loquesea de la semana" bien se merecen los dos.

Y la verdad es que poco puedo decir de este Nachete mío, Nachete nuestro, porque desde que lo conocí (ya no me acuerdo ni cuando ni de que manera, me parece que lo conozco de toda la vida) jamás me ha abandonado, y no pasa un día sin que alguna canción suya me emocione o sin que al andar por la calle me encuentre tarareando alguna de sus letras. A veces siento que lo necesito tanto como si fuera mi más cercano amigo

¿Porque? Bueno, no lo podría decir, me gusta demasiado, pero simplemente es de esos artistas que en cuanto los conoces o te enganchan irremediablemente a la primera o los dejas pasar. Se vuelven en algo tan personal e intransferible, que a veces piensas que todas esas canciones que te acompañan y te acompañaran, son en verdad todo aquello que tu siempre quisiste decir, pero que jamás pudiste poner de manera tan clara, perfecta y maravillosa. Esas canciones se hacen parte de tu vida, como si tú las hubieses escrito.

Aparte del plano sentimentaloide (que es mucho), Mr. Vegas tiene una parte estilística impecable, con una de las mejores bandas de apoyo de este país ("Las Esferas Invisibles") y un dominio de la composición musical simplemente genial, con unas melodías e instrumentación que destilan buen gusto por el folk de toda la vida y una larga juventud en lo más granado del shoegazer nacional (Manta Ray) que le ha dado un repertorio y un dominio de los que muy pocos cantautores pueden presumir, la mayoría atascados en Serrat y pocos más.

Y poco más puedo decir, simplemente este tipo es parte de mi vida.
Y que mejor cosa se puede decir de un artista.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Grupo de la semana: Black Rebel Motorcycle Club

Las cosas con BRMC ya empiezan bien desde los cimientos, pues el chulesco nombre proviene de la misma peli de Marlon Brando de la que los Beatles sacaron el suyo, "The Wild One" (en la peli, los BRMC son la banda enemiga de los "Beetles". El mundo es un pañuelo).

Estos tres tipos duros se formaron en San Francisco en 1998, y sin darle muchas vueltas, fueron a lo suyo. Y lo suyo era tirar hacia adelante con cara de mala leche y mirando hacia el pasado, al garaje más primitivo que supieron encontrar. Más adelante, al gospel más puro y benévolo, y después, a la psicodelia más trasnochada, el único borrón en una flamante trayectoria.

Su debut homónimo, y el siguiente disco (Take them on, on your own) son un bombardeo de sopapos en forma de temazos. Tranquilamente, entre esos dos discos sacas un disco de "jitazos". Con Howl, llegó la controversia. Una controversia absurda, porque en él no hay rock, ni lo pretenden. Es un disco de gospel, pero del bueno, del que le hace a uno ver las cosas de otra forma.

Baby 81 es su peor discazo, pero tiene igualmente canciones increíbles como All you do is talk y Berlin, y sólo por eso merece la pena. Por desgracia, de Effects of 333 es mejor no hablar mucho.

BRMC siempre han hecho lo que han querido, y eso mola. Los tipos duros es lo que tienen.

lunes, 4 de mayo de 2009

Grupo de la semana: Portishead


Hablar de Portishead es tan dificil como encasillarlo dentro de una etiqueta. Lo del trip-hop fue una coña marinera de los noventa, y el sonido Bristol también se quedó atrás hace tiempo. Simplemente suenan a Portishead. Y basta.

Su música es hermosamente tenebrosa, y todos los sonidos que los rodean, nos acercan a la vez que nos alejan de ellos. No sé si me explico. Sus tres discos actúan de espejo, que devuelve la cotidianedad transformada bajo los influjos de una perspectiva que hiere.

Cada disco es un vértice de su filosofía.

Dummy es el génesis, la ópera prima de su trayectoria, sus inicios. Porque más que un álbum es una película. Todo está envuelto bajo un tamiz cinematógrafico, sus melodías son de chaise-longue y la voz de Gibbons te envuelve y te acaricia (mientras te ahoga).

Luego llegaría su disco homónimo, donde los sonidos se hacen duros, las melodías decadentes y el desencanto impregna todo hasta el desasosiego. Discazo tras el cual vienen 10 años de espera, en los que cada uno hizo lo que quiso y pudo, para acabar llegando, viendo y venciendo con Third.

Un LP donde todo es lo que parece, el hermetismo y la crudeza siguen vigentes, los sonidos son más asperos que nunca, sobresalen las aristas de unas canciones inolvidables, y la frustación que siempre llevaron por bandera pone los pelos de punta como siempre.

(“Nadie dijo que llegáramos a conocernos bien / y la nueva prueba es lo que necesitamos del mundo”)


martes, 28 de abril de 2009

Grupo de la semana: Teenage Fanclub


Pocos grupos ha habido en los 90 que hayan cuidado tanto las melodías como Teenage Fanclub. Sus máximas influencias han sido los Byrds y los Beatles; aunque al principio de su carrera, y sobre todo en su disco de debut 'A catholic education' recordasen al noise-pop de Sonic Youth.

Lograron su álbum estrella en el 91 con 'Bandwagonesque' y con canciones como What yo do to me o Alcoholiday nos demuestran su maestría para combinar fuertes distorsiones de guitarra con juegos vocales y melodías dulces. Para los 'etiquetos' una de las cimas del power-pop y convierte a estos escoceses en un éxito comercial.

Mientras en Inglaterra reinaba indiscutiblemente el britpop estos seguían a lo suyo y en esos años de máximo apogeo sacaron dos grandes discos ('Grand Prix' y 'Songs from Northern Britain'). Se puede comprobar que entran en una etapa diferente olvidando completamente el noise, hacen gala de un sonido mucho más limpio y acústico (Mellow Doubt) aunque no se olvidan completamente de la distorsión. Y con 'Songs from... mantienen (y mejoran) sus melodías vocales haciendo uno de sus mejores albumes.

Aunque a partir de los 2000 bajasen el nivel, está claro que estamos hablando de uno de los grupos más importantes de la década noventera. Sus discos muestran una gran personalidad dejando claro que han hecho siempre lo que han querido siendo ajenos a las modas que se marcaban en Inglaterra.

Lo que es seguro es que las dulces vocecillas de Norman Blake y McGinley formarán parte de la banda sonora de Gran Bretaña para siempre.

martes, 21 de abril de 2009

Grupo de la semana: Pink Floyd


Un grupo que tiene en su haber un porrón de años de trayectoría, tres de los mayores genios musicales del Siglo XX y (por lo menos) tres discos cuasi perfectos merece estar en la lista de favoritos de cualquier aficionado a la música que se precie.

Su trayectoria es prácticamente inabarcable, pero muy diferenciada, tanto que prácticamente se puede dividir en tres, tomand como referencia quién llevaba el timón en cada una de ellas. De la primera, con el genial Syd Barret a la cabeza destacar la biblia psicodélica "The Piper Of Gates At Dawn", posiblemente uno de los mejores debuts de la historia. Pero lo bueno no dura mucho, y el bueno de Syd pasó pronto (solo duró un disco más) a la lista de genios malditos, cuando su adicción a los alucinógenos le provocó una esquizofrenia y se encerró en casa de su mamá. No obstante, antes de convertirse en el viejo calvo y seboso que murió hace dos años (te queremos Syd) grabó dos discos en solitario que merecen especial atención.

De la siguiente época, con el mucho menos psicodélico y más popero David Gilmour data el INMENSO "Dark Side Of The Moon", de 1972. Un disco para escuchar a todo volumen en una habitación oscura con un buen equipo de música. Monumental, simplemente. También los destacables "Meddle", "Wish You Were Here" y el muy experimental "Ummagumma", quizás el menos accesible de todos sus discos.

Y tras estos años de devaneos popis algo comerciales (¿quién no conoce "Wish you were here" y a quién no le encanta?), llega el rockero Roger Waters y la cosa cambia radicalmente (para mí para peor). Ahora vendrán el "Animal", que se puede considerar de transición y, sobre todo, el archimegaultrahiperfamoso "The Wall", que, pese a ser tan reconocido a nivel de público y poseer ciertos himnos de vanguardia, no está al nivel de la etapa Gilmour o Barret.

Y nada será lo mismo. Llegarán los malos rollos, los pleitos, la separación, los discos "hago-basura-por-que-me-aburro-y-tengo-que-pagar-la-hipoteca" y la reunión for the money para el Live Aid.

Pero pese a estas basurillas, estamos hablando de, simplemente, un grupazo de antología.

lunes, 13 de abril de 2009

Grupo de la semana: The Cramps


The Cramps suenan como encerrar a Frankenstein, a La Momia y al Hombre Lobo en un garaje en los 70 y tenerlos tocando desfasadísimos toda la noche, estupefacientes mediante.

De sus dos líderes, Poison Ivy y Lux Interior, que se conocieron en el 72 durante un curso sobre chamanismo (??), sólo queda la primera, pues Lux Interior se fue al otro barrio este Febrero. Entre los dos formaron The Cramps, grupo de la semana en Cierraelmaletero. Ojito.

Estos dos tipos raros (marido y mujer, además), se tiraron treinta años tocando una mezcla de rock clásico cincuentero y punk primigenio, que los amigos de las etiquetas dan en llamar psychobilly, y que es cojonuda para dejar de lado de vez en cuando tanta producción inmaculada de los discos actuales (suenan como si grabaran desde el mismo infierno los tíos), además, están envueltos en un aura de peli de serie B muy molona, y fijo que esta se la vieron varias veces.

Como anécdota, es mítica la de cuando su guitarrista, en plena gira por USA, los dejó tirados llevándose la furgoneta con los instrumentos para pagarse su adicción a la heroína. Angelito.

En fin, que The Cramps son todo un símbolo. Drácula siempre lo supo, y ahora ustedes también.


lunes, 6 de abril de 2009

Grupo de la semana: Pulp


Jarvis Cocker es el británico molón por autonomasia. Dandy sintético, culto, delgado, pálido, bien trajeado, solitario, altivo a la vez que cercano y un poco friki. Un regalo de hombre, para que nos vamos a engañar. Y por si ésto fuera poco, aún encima va el tío y monta Pulp. Vaya con el inglesito.

Coetáneos aventajados de ese saco sin fondo llamado brit-pop; los de Cocker han sido los que mejor han resistido el paso del tiempo. Y es que por encima de Suede, Elastica, Blur o Oasis, Pulp se erige como una atalaya de genialidad y de inteligencia, desmarcandose de todo. Tanto de las masas enfervorecidas como de la presión mediática. Porque mientras otros publicaban obras menores y conservaban la fama por su primer largo, Pulp crecía hasta el infinito, abriendo nuevos caminos y evitando siempre estancarse en un sonido.

Su historia es de libro. Tras 15 años sin comerse una rosca (tiempo en el que sacaron tres LP's-its, freaks y separations- que pasaron sin pena ni gloria entre medios y público), en el 94 se sacaron de la manga His 'n hers disco tremendo donde Cocker daba muestras de su potencial compositivo (vale la pena buscarse las traducciones de las letras, en muchos casos son flipantes, en serio) , con joyas como Do you remember your first time? o Lipgloss.

La fama había llegado a sus puertas, y en medio de esta situación sacan, un año despues, Different Class, su disco definitivo y con el que Pulp alcanza cotas creativas dificilmente superables. En medio de trallazos increíbles (Common people, I spy, Disco 2000, Mis-shapes), los de Sheffield nos hablan de toda la mediocridad de la vida moderna, cronicando un panorama sin esperanza, del que solo se podía salir a través de la vida irresponsable y la mala ostia.

Luego vendría el grande y oscuro This is Hardcore ( con temones como The Fear, Party Hard o I'm a man) y el en su momento incomprendido We love life, con los que Pulp cerraron (hasta el momento, se espera reconciliación, pleeease) una de las trayectorias más destacadas de la historia del pop.

Larga vida a Jarvis.