Aprovechando la visita de Dexter al Hormiguero del puto Pablo Motos, es de recibo hacer una reflexión sobre toda esa gente que pulula actualmente por tu pantalla de televisión, y que no te importaría que acabase en las garras de nuestro psicópata favorito.
10. Empezamos con el ya citado
Pablo Motos. Tengo que reconocer que a mi me caía bien en la radio, con lo de No somos nadie y tal. Y al principio de su programa, cuando era semanal, pues tenía cierta gracia. Pero en su cambio a diario se resaltaron todos los defectos del cachimán de Cuatro, un tío tan enano como egocéntrico, y que tiene que demostrar siempre que es capaz de hacer cualquier cosa, ya sea tocar la flauta, cantar, ponerse rojo o imitar a Fraga.
9.
Sánchez Dragó está traído directamente del infierno por la Iglesia Católica, para que todos nos enteremos de lo que nos toca si nos seguimos portando asi de mal en cuanto la palmemos. Con ese jetamen y esa habilidad suya para soltar tonterías por la bocaza que dios le dió, este hombre provoca un repelús dificil de olvidar. Lo mejor de todo es su celebritie, of course.
8. Que si, que está muy buena y todo eso. Pero
África Luca de Tena es la personificación perfecta de la mítica tía que trabaja en televisión gracias a los últimos coletazos del machismo. En cuanto suelta alguna de sus chascas, sube el pan. Una digna víctima para el bisturí justiciero de Dexter.
7. Me gustaría conocer al tipo que hace los cástings para los anuncios del
Club Zed. Si alguien piensa que con esa panda de gilipollas vamos a mandar algún mensaje a su mierda de club, van listos. En cada descanso de los Simpsons aparecen con esa pinta de subnormales que tienen y lo único que puedes desear es encontrártelos en la calle para partirles la cara a todos.
6. No puedo con
Jesús Calleja. Su pinta de surfero, esos andares, su forma de hablar y ese vomitivo reportaje que hizo con Zapatero en los Picos de Europa son méritos suficientes para desearle un resbalón en el K-2 o en el Annapurna. Aún encima ahorita mismo se está luciendo con Desafío Extremo, que viene a ser como una revisión de Al Filo de lo Imposible, en el que el audaz escalador está engoriladísimo y absolutamente enamorado de si mismo, poniendo morritos a la cámara todo el puto tiempo. Insufrible.