miércoles, 24 de febrero de 2010
Series: Misfits
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La primera temporada de Héroes no estuvo mal, cierto, sin ser la leche, al menos tenía virtudes que le hacían aguantar el tirón. Pero claro, había algo en ella que impidió que me enganchase, qué le vamos a hacer. Luego vino Skins, y aunque tenía defectos, sí que consiguió engancharme, y ahí ando, a vueltas con la cuarta temporada.
Y entremedias, ¿qué hay? Pues Misfits, joer, creo que se veía venir.
A mi entender, la serie en cuestión es el equilibrio más o menos idóneo entre esos poderes que tanto molaban de Héroes y ese ramalazo desfasado de la gente de Skins. Es decir: adolescentes problemáticos a los que una tormenta les otorga una serie de poderes del tipo de poder hacerse invisibles, leer la mente del prójimo o retroceder en el tiempo.
La serie solamente cuenta con 6 episodios, todos ellos ágiles y entretenidos, en los que pasan cosas constantemente y que no se encasquillan (y si lo hacen, rápidamente pasan a otra cosa y si te he visto no me acuerdo), y una segunda temporada está al caer... y el que firma estará ahí para verla.
El personaje de Nathan mola mucho, y los capítulos pares (exacto: 2, 4 y 6) están cojonudos, amén de que la serie tiene margen para crecer y el hecho de ser inglesa es un puntazo, porque en las islas siempre saben lo que se hacen.
No sé qué hacéis que no la estáis viendo.
Un 7,75
Y entremedias, ¿qué hay? Pues Misfits, joer, creo que se veía venir.
A mi entender, la serie en cuestión es el equilibrio más o menos idóneo entre esos poderes que tanto molaban de Héroes y ese ramalazo desfasado de la gente de Skins. Es decir: adolescentes problemáticos a los que una tormenta les otorga una serie de poderes del tipo de poder hacerse invisibles, leer la mente del prójimo o retroceder en el tiempo.
La serie solamente cuenta con 6 episodios, todos ellos ágiles y entretenidos, en los que pasan cosas constantemente y que no se encasquillan (y si lo hacen, rápidamente pasan a otra cosa y si te he visto no me acuerdo), y una segunda temporada está al caer... y el que firma estará ahí para verla.
El personaje de Nathan mola mucho, y los capítulos pares (exacto: 2, 4 y 6) están cojonudos, amén de que la serie tiene margen para crecer y el hecho de ser inglesa es un puntazo, porque en las islas siempre saben lo que se hacen.
No sé qué hacéis que no la estáis viendo.
Un 7,75
Ay va qué temazo... Fight for your right
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Si por lo que sea aún queda alguien ahí fuera leyendo esto, un servidor quiere disculparse en nombre de la difunta cúpula de Cierraelmaletero por el bache tan fastidiado en el que se encuentra nuestro querido blog. Como decía Marvin el otro día: son ciclos, y el maletero está en la fase de morirse... pues no, tampoco tanto; por ahora vamos a dejarlo en que se ha cogido un resfriado bastante jodidillo.
Así que vamos a reanimar esta porquería de sitio de la mejor manera que se me ocurre, con los Beastie boys, una fiesta desmadrada y un riff de guitarra totalmente incontestable.
Allá vamos de nuevo.
Si por lo que sea aún queda alguien ahí fuera leyendo esto, un servidor quiere disculparse en nombre de la difunta cúpula de Cierraelmaletero por el bache tan fastidiado en el que se encuentra nuestro querido blog. Como decía Marvin el otro día: son ciclos, y el maletero está en la fase de morirse... pues no, tampoco tanto; por ahora vamos a dejarlo en que se ha cogido un resfriado bastante jodidillo.
Así que vamos a reanimar esta porquería de sitio de la mejor manera que se me ocurre, con los Beastie boys, una fiesta desmadrada y un riff de guitarra totalmente incontestable.
Allá vamos de nuevo.
viernes, 12 de febrero de 2010
Pelis: "Un tipo serio" (2009) Joel y Ethan Coen
Larry Gopnik tiene un trabajo normal. Larry Gopnik tiene una familia normal. Larry Gopnik no tiene especiales ambiciones. Larry Gopnik es un buen judío, respetuoso con las tradiciones. Larry Gopnik se conforma, es buena persona y justo con sus hermanos. Larry Gopnik es, en definitiva, un tipo serio. Pero a Larry Gopnik las cosas no le van bien. Y el bueno de Larry Gopnik quiere respuestas, y nadie se las da.
¿Estamos ante el trabajo más personal de los hermanos Coen? Realmente la historia no tiene nada de espectacular, es una historia íntima, de un hombre que busca respuestas para no perder la cabeza, al que se le cae su ordenado mundo encima y no sabe ni puede reaccionar. Pero la cuestión es el "como". Y es ahí donde destaca especialmente.
Claro, no estamos hablando de unos aprendices, ni de unos simples artesanos. Esta gente sabe hacer películas y sabe hacer que se note que son suyas. Porque hay mucho Coen aquí, quizás para alguna gente hasta demasiado. Las pequeñas cosas se estirán hasta el absurdo, los largos planos de surrealismo con música psicodélica se multiplican y la vida cotidiana nunca pareció algo tan exageradamente estúpido. Según pasan los minutos, Larry nos da entre pena y risa (o penarisa, asi mezclao) con su cara de perro perdido, sus agobios, sus gritos y sus súplicas. El adolescente porreta y amante de los Jefferson Airplane se te hace de lo más simpático, y la mujer y su amante sacan de quicio. Realmente, te puedes sentir como se debe de sentir Larry, sin intender un carajo de lo que pasa a tu alrededor. No entiendes nada, y buscas el porqué de todo este caos llamado vida, pero no hay respuestas. Y esta es, si es que hay alguna, la gran moraleja de la película.
Como el relato de los "Dientes del gentil" o la extraña (pero apasionante) historia con la que abren la película, nada tiene respuesta, o si la hay, es dificil que alguien la haya encontrado. Larry va de rabino en rabino preguntando porque todas las desgracias parecen ocurrirle a él, que es un tipo serio, que nunca ha hecho daño a nadie. ¿Que quiere decirme Dios con todo esto? "¿Que significa esto, rabino? ¿es una señal?(...) ¿Está la respuesta en la kabala, en la toráh? ¿O no hay respuesta porque no hay pregunta?", que diría el gentil de la historia.
Sin ser una gran película, ni especialmente impresionante, si que es profunda, agradable y muy personal, con un punto marciano de lo más genial y, sobre todo, divertida.
Un 7`5
miércoles, 10 de febrero de 2010
Pelis: "Invictus" (2009) Clint Eastwood
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Nuestro viejo colaborador, Eidrians, nos trae, con la precisión que le caracteriza, unas líneas sobre la nueva de Eastwood.
Invictus nos lleva a los años de la abolición del apartheid en Sudáfrica y de la llegada al poder de Nelson Mandela, elegido democráticamente como presidente de un país donde ser de un color o de otro significa pertenecer a mundos completamente diferentes. Esto se aprecia desde el primer momento en una interesante escena que refleja ese contraste a la perfección.
La verdad es que después de visionar la cinta me quedan muy claras dos cosas. En primer lugar, que si todos fuésemos Mandela, este mundo sería un lugar mejor. Por otra parte, la película constata, y que tomen nota los escépticos, que el deporte es algo más que un juego, y que si lo llaman "pasión de multitudes" es por algo. Porque une a la gente como lo pueden hacer pocas cosas.
Excelente actuación de Morgan Freeman, a quien el papel le va que ni pintado, y muy correcto el siempre fiable Matt Damon, quien con sus 15 kilos más de músculo, da el pego como un auténtico Springbok (jugador de la selección sudafricana de rugby).
A destacar la lección que se trata de dar y la última media hora, con escenas de rugby realmente conseguidas. Como pega, quizá es demasiado políticamente correcta a veces y no deja suficientemente patente, ahora que la situación ha dado una vuelta de tuerca, el rencor que la población negra acumula en su interior tras tantos años de discriminación.
Notable alto: 8,5. Y seguramente algún Oscar caerá.
Invictus nos lleva a los años de la abolición del apartheid en Sudáfrica y de la llegada al poder de Nelson Mandela, elegido democráticamente como presidente de un país donde ser de un color o de otro significa pertenecer a mundos completamente diferentes. Esto se aprecia desde el primer momento en una interesante escena que refleja ese contraste a la perfección.
La verdad es que después de visionar la cinta me quedan muy claras dos cosas. En primer lugar, que si todos fuésemos Mandela, este mundo sería un lugar mejor. Por otra parte, la película constata, y que tomen nota los escépticos, que el deporte es algo más que un juego, y que si lo llaman "pasión de multitudes" es por algo. Porque une a la gente como lo pueden hacer pocas cosas.
Excelente actuación de Morgan Freeman, a quien el papel le va que ni pintado, y muy correcto el siempre fiable Matt Damon, quien con sus 15 kilos más de músculo, da el pego como un auténtico Springbok (jugador de la selección sudafricana de rugby).
A destacar la lección que se trata de dar y la última media hora, con escenas de rugby realmente conseguidas. Como pega, quizá es demasiado políticamente correcta a veces y no deja suficientemente patente, ahora que la situación ha dado una vuelta de tuerca, el rencor que la población negra acumula en su interior tras tantos años de discriminación.
Notable alto: 8,5. Y seguramente algún Oscar caerá.
lunes, 8 de febrero de 2010
Discos: "IRM" (2009) Charlotte Gainsbourg

Charlotte Gainsbourg o como conseguir que se olviden de quienes son tus padres. Y no es fácil, contando que eran gente del nivel de Serge Gainsbourg y Jane Birkin... No, no es moco de pavo.
Pero por lo que se ve (por lo menos en la prensa española) no se cita esta cuestión en las críticas. Todos hablan de su (buena) carrera como actriz y de su anterio disco, el ya prometedor "5:55". Y eso es bueno.
Porque esta guapainteresante anglo-francesa, aparte de una más que notable carrera de actriz ha sabido rodearse de los más listos de la clase para su zambullida en el mundillo musical. Que si Beck (ya gran admirador de su madre), que si Jarvis Cocker, que si Air, Godrich o Neil Hammon, desde luego a la chica no le faltan amistades de tirón. ¿Es por lo tanto una enchufada? ¿Tiene talento la chica, o solo sobrevive gracias a la ayuda de los demás?
Pues no, amigos, no, la chica vale para esto. La chica lo tiene. Tiene eso que hacía grande a las divas de la chanson. Tiene eso que convierte a alguien en una estrella del pop. Tiene eso que hace a alguien especial, eso que no se puede conseguir ni con todo el oro, amistades o relaciones parentales, eso con lo que o naces o no naces. Y al fin lo demuestra en un disco.
Porque este es un muy buen disco, un disco delicioso, para degustar. Un disco que te puede acompañar durante un día entero, un disco que si bien bebe (y bien) de los clásicos, utiliza inteligentemente ciertos toques experimentales (que para eso Beck tiene mucho que enseñarle) creando atmosferas geniales y envolventes, sin caer nunca en el deja vu, ni en el más de lo mismo. Las canciones van pasando, una detrás de otra, y tu ni te enteras, te consigue hechizar sin dificultad y tú tan encantado de la vida. Esa voz susurrante consigue lo que pocos consiguen. Es el encanto personificado, y una mujer que espero nos acompañe durante años y años y años con más discos como este.
Y se lleva el 8.
Descarga directa
Destacan: "Le chat de cafe des artistes", "Time of assasins" , "Heaven can wait", "IRM"
Escuchar preferentemente: Para relajarse.
domingo, 7 de febrero de 2010
Pelis: "Cuando éramos reyes" (1996) Leon Gast
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Zaire en 1974, la velocidad y la técnica contra la fuerza de la roca, Ali contra Foreman. El resultado del combate, sin embargo, acaba por ser lo de menos. Lo que cuenta es ver la calma antes de la tormenta eléctrica, ver a Ali nervioso como un tigre enjaulado, sobrellevando a base de bravuconería el miedo ante quien puede sacarlo de allí en una caja de pino.
Cuando éramos reyes es un documental, nada que ver con el biopic de Hollywood, y aunque juegue en una liga parecida, no es la misma. Los artificios son menores, la realidad está más cerca, es más nítida, y las imposturas que vienen de la mano de la incerteza, propias de cualquier persona, tienen una textura diferente, más humana y más lógica, más de verdad.
Porque aunque veamos a Ali fanfarroneando acerca de lo grande que era y de cómo iba a machacar a Foreman sin piedad, podemos sentir su miedo. Sus ojos son permeables, y transmiten ese nudo en la garganta que a todos se nos pone ante los grandes retos, esa fingida máscara de que todo está bajo control.
Pero el espíritu de Ali tiene demasiado empuje como para quedarse simplemente en el miedo, y su carisma termina por ser una riada en la que te ves envuelto sin querer, contemplando sus apasionados discursos sobre África y la situación del hombre negro, la humildad que muestra hacia la gente del Zaire, y deseando que ese maldito fanfarrón gane la pelea, porque será un vanidoso, pero es humano, y cualquiera podría reflejarse en su rostro y en sus bravatas.
Este documental le hace a Ali la justicia que Control le hace a Ian Curtis, y eso es mucho. Un documento que es un pedazo de historia del siglo XX, sin más.
Un 8
Cuando éramos reyes es un documental, nada que ver con el biopic de Hollywood, y aunque juegue en una liga parecida, no es la misma. Los artificios son menores, la realidad está más cerca, es más nítida, y las imposturas que vienen de la mano de la incerteza, propias de cualquier persona, tienen una textura diferente, más humana y más lógica, más de verdad.
Porque aunque veamos a Ali fanfarroneando acerca de lo grande que era y de cómo iba a machacar a Foreman sin piedad, podemos sentir su miedo. Sus ojos son permeables, y transmiten ese nudo en la garganta que a todos se nos pone ante los grandes retos, esa fingida máscara de que todo está bajo control.
Pero el espíritu de Ali tiene demasiado empuje como para quedarse simplemente en el miedo, y su carisma termina por ser una riada en la que te ves envuelto sin querer, contemplando sus apasionados discursos sobre África y la situación del hombre negro, la humildad que muestra hacia la gente del Zaire, y deseando que ese maldito fanfarrón gane la pelea, porque será un vanidoso, pero es humano, y cualquiera podría reflejarse en su rostro y en sus bravatas.
Este documental le hace a Ali la justicia que Control le hace a Ian Curtis, y eso es mucho. Un documento que es un pedazo de historia del siglo XX, sin más.
Un 8
lunes, 1 de febrero de 2010
Metralla Freak: "Todo el mundo quiere ser como Ignatius Farray"
Hay misterios que han acompañado al ser humano desde que es tal. El sentido de la vida, a donde vamos, de donde venimos, la existencia de dios y porque la serie "Todo el mundo quiere ser como Ignatius Farray" no es de visionado obligado en todas las escuelas (y/o guateques) del país.
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